Hoy en día, reinventarnos resulta un término trillado que intenta hacernos creer que la gente puede cambiar pero no es así, la gente no cambia pero aprende, y con nuevos aprendizajes puede transformar su actuar para obtener mejores resultados, no solo en el ámbito social o familiar sino en el liderazgo en el campo laboral.

Otra idea actual, aunada al concepto de neuroliderazgo, es que hay que desaprender para aprender de nuevo. Esta idea resulta efectiva si entendemos que desaprender no es olvidar formas de comportamiento o conceptos adquiridos sino hacerlos a un lado para dar paso a otros nuevos que puedan mejorar y hacer más eficiente nuestra aportación al trabajo, así como a nuestras relaciones amistosas y familiares.

Si tomamos en cuenta que el neuroaprendizaje se centra en las distintas maneras en que el cerebro adquiere conocimientos, y que existen dos formas de hacerlo: por asociación o por experiencia, en la primera de ellas lo fundamental es aprender algo partiendo de otra cosa que ya había antes; en la segunda, la experiencia, es decir, el contacto directo con la realidad, entonces veremos que la idea de desaprender para aprender y el neuroaprendizaje tienen un punto importante en común. Por lo tanto, un buen líder debe aplicar estos principios para sí mismo y para crear las condiciones para que su equipo de trabajo lleve a cabo satisfactoriamente el proceso de aprendizaje.

Algunas aportaciones de la psicoterapeuta E Noelia Pérez, Co fundadora de “Desaprender a ver”, pueden ayudarnos a mejorar el liderazgo indispensable para que un equipo de trabajo obtenga éxito en las tareas conjuntas. Nos dice:

“Desaprender no es lo contrario de aprender. No es olvidar lo aprendido ni dejar de aprender. Desaprender consiste en ir mucho más allá, consiste en revisar lo que hasta este momento se ha considerado inmutable. Supone romper esquemas que tenemos tan asumidos que ni siquiera nos replanteamos cuestionar. Supone cuestionar lo aprendido sin dejar de dar valor a la experiencia.

Desaprender es no ver absolutos.

No hay dos formas de desaprender iguales, ya que siempre se tiene el objetivo de ver, hacer, sentir, pensar distinto, y el objetivo de crear, recrear, innovar, reinventar lo que nos proponemos.

Desaprender es una nueva forma de entrenar nuestra plasticidad neuronal, de crear nuevas huellas en nuestro cerebro, de que nuestras neuronas se comuniquen diferente a como lo hacen habitualmente”.

E Noelia.

Se proponen algunas formas sencillas de desaprender, entre las que están las siguientes:

1.- Comenzar a premiar positivamente el error, porque de él podemos aprender a evitar que ocurra de nuevo.

2.- Eliminar la valoración negativa de los problemas y conflictos, porque todo tuvo un porqué y en su momento un sentido.

3.- Potenciar la reflexión en el análisis. La descalificación no aporta y sí daña. En tanto que la reflexión ayuda a modificar la experiencia.

4.- Potenciar la auto-indagación. Cada uno tenemos claro lo que nos condujo al error y sí lo aceptamos aprendemos de él.

5.- Dar más importancia al proceso que al resultado. Porque el resultado depende precisamente del perfeccionamiento en el proceso.

6.- No tener que salir sí o sí de la zona de confort para aprender algo nuevo. Moldear nuestro cerebro. Hay que cambiar los anteojos que usamos, mirar distinto. Salir de la zona de confort con los mismos ojos no tiene sentido porque poco a poco obtendremos la misma realidad.

7.- Dedicarnos más a redefinir conceptos básicos desde nuestra propia experiencia, por ejemplo, redefinir que es en nuestra vida el amor, la paz, la felicidad, las relaciones, las emociones, la productividad, la superación, etc.

8.- Transformar la rigidez en flexibilidad. Una gran oportunidad es la escucha activa. Dejar de escuchar para responder y escuchar para aprender. Dejar de escuchar para criticar y escuchar para probar lo que otros experimentan sin el temor al cambio o al fracaso. En la era del conocimiento ya nos es suficiente con aprender. Se hace imprescindible desaprender para dar lugar a nuevos procesos mentales, a nuevas destrezas, a nuevos desafíos.

Solo desaprendiendo lo que ya no funciona podemos ser capaces de ver desde otra perspectiva, una perspectiva neutra, sin valorar antes de actuar. Desaprendiendo podemos erradicar el prejuicio, que nos impide experimentar y crear juicios propios y opiniones flexibles; podemos también abrirnos a otras perspectivas, a otras referencias, a reorganizar nuestros mapas mentales y ampliar conocimientos y habilidades.

Pero conocer no basta, hay que llevar a la práctica y echar a andar lo que sea necesario para desaprender y dar paso a nuevos aprendizajes.

Hay que terminar con la inercia del “siempre se hizo así”, del “deber ser”, de “lo que se puede y lo que no” y del “eso me dijeron” para dar paso a nuestra creatividad, a nuestro sentir, a nuestra intuición que nos impulsa a romper con lo establecido para comenzar a hacer lo diferente.



https://www.desaprenderaver.com/desaprender-y-potenciarte-genuinamente/


María Barbara Sierra Barcena

Gerente de Aprendizaje